Archivo

Artículos etiquetados y‘teatro’

Buenas intenciones

L’Adoració dels tres Reis d’Orient, de Llorenç Moyà. Taula Rodona. Dirección: Patricia Trapero
Ses Voltes, 6 de enero

Mejoró mucho el sonido, poderoso, casi atronador, y estable hasta poco antes del final. Apenas hubo acoplamientos ni pérdidas, justo la edición que más pérdidas de texto registró. Y no por falta de un maestro de ceremonias pendiente en todo punto del desarrollo del diálogo sino por pequeños problemas de concentración que se fueron contagiando y a los que se añadió la dispersión acústica de los helicópteros celebrando la Pascua Militar. Curiosamente, los lapsus y despistes cayeron de parte de algunos protagonistas cuando en otras ocasiones atacaban con más frecuencia a un que otro secundario disminuidos por la discontinuidad de sus intervenciones.

Pocas novedades en todo caso en esta ceremonia festiva que parece haber encontrado una fórmula exitosa, como si la rotación de actores fuese suficiente novedad y absorbiese gran parte del reto artístico. Las famosas morcillas se han enquistado en el tópico (corrupción y cemento o paz y solidaridad) y este año fueron todavía menos punzantes y concretas que en anteriores ocasiones; Miquela Lladó asumió el protagonismo en este sentido, quedando la mayor parte de personajes al margen de tal contribución, la que sin duda es uno de sus principales atractivos.

En cuanto a la interpretación, el rey Herodes hizo de malo malísimo de forma convincente, aunque no pudimos disfrutar completamente de su registro más cruel y retorcido por la cantidad de interferencias que acabaron imponiendo un tono distendido a su actuación, cerrada con un emocionante final. La Sibil.la en clave de bossanova añadió también una nota light anticlimática, dominante en esta edición. Muy bien los pajes en su rol chispeante cargado de complicidad, frente a unos Reyes ceremoniosos aunque exquisita dicción. Un diablo persuasivo fue la mayor novedad.

(Crítica teatral publicada en el diario Ultima Hora el 7-01-09)

Categorías:UH Etiquetas:, ,

Jugar a los magos

28 Diciembre, 2008 emiligene Deja un comentario

Per art de màààgia. Llorenç Cloquell
Teatre Sans, 26 de diciembre

“Este pueblo está maldito. ¡Vete!, vete y no vuelvas nunca. Y si algún día te gana la nostalgia y regresas… No me busques. No toques a mi puerta porque no te abriré. Busca algo que te guste y hazlo, ámalo como amabas de niño la cabina. Desde hoy, ya no quiero oirte hablar; ahora, quiero oir hablar de ti” le dice el abuelo al protagonista niño de Cinema Paradiso cuando le empuja a irse del pueblo.

A lo mejor el abuelo de nuestro mago no necesitó tratarle con tanta dureza para despegarlo de sus ejercicios de magia, porque hay aprendizajes que nos empapan como el cariño y siempre nos acompañan. Ahí está Cloquell haciendo las mismas trampas de cuando niño, sólo que con más rapidez y astucia y encima con ayudante de lujo. Pero la magia es la misma. El pueblo, el abuelo, la fiesta donde exhibir las habilidades para disfrute de la familia y ganarse unos aplausos y algunas monedas. Llorenç Cloquell me recuerda al Màgic Andreu, claro está, pero sin su sarcasmo ni una especie de violencia afinada contra el público, al que siempre trataba con ganas de vapulearlo. Por eso,. Cloquell escoge niños, más difíciles de asustar y por lo mismo menos manipulables pero más dispuestos a jugar. Volar, hacer desaparecer la Seu, encontrarse con un conejo o unas palomas… son juegos directamente extraídos de una infancia que por un rato es la nuestra.

La necesidad de reinventarse el mundo, sin aceptar las reglas malhumoradas de la maestra de turno. Jugar y sonreir: hay pocas carcajadas, porque la magia natural no es efecto ni trampa ni triunfo sino un placer. Una forma de seducción que Cloquell tampoco explota en beneficio propio: él también se deja transportar por la magia de sus juegos y participa con el público en su realización.

(Crítica publicada en el diario Ultima Hora)

Categorías:UH Etiquetas:, ,

Artificialidad

26 Diciembre, 2008 emiligene Deja un comentario

Días mejores, de Richard Dresser. Dirección: Àlex Rigola
Teatre Principal, 27 de diciembre

Texto ácido donde la crítica social está teñida de absurdo e imaginación: excelente ocasión para homenajear al recientemente desaparecido Harold Pinter. Situación fuerte, con muchos ingredientes para enganchar al público: personajes insólitos, cambios imprevistos de orientación argumental, momentos chocantes. Y un trasfondo de denuncia que nos pilla muy cerca: ¿qué estamos haciendo en una sociedad desquiciada como la nuestra que se entrega con fruición a cualquier proceso destructivo sólo porque resulta rentable?

Divertido retrato de una época que se deja guiar por líderes de pacotilla y que se está zambullendo en la superstición más regresiva. Sexo, incendios, burbuja financiera, drogas, marginalidad, abusos de poder e ingenuismos petardos: con estos componentes el autor crea un refrito que a pesar de chirriar algunas veces va hacia adelante.

Pero algo pasa sobre el escenario que contradice la fuerza del texto. A medida que avanza la obra, el potencial dramático se va desinflando sobre las tablas. No es problema técnico de tramoya ni efectos especiales ni decoración ni escenografía. Tiene que ver con la dirección y la interpretación, incapaces de sobrevivir a la atracción fatal de un guión que funciona como un torbellino arrasador. También acaba (además demasiado pronto) devorando a los personajes: los actores se muestran incapaces de mantenerlos con vida y se dedican a resucitarlos de tanto en tanto para que puedan llegar al final de una obra que no transmite al espectador nada del horror que contiene. El público se desentiende de cuanto sucede, convertido en sucesión sin cuento de excentricidades inverosímiles, en pura extravagancia ausente de carga e intencionalidad.

Una lástima, porque autor, personajes, situación y espectadores comparten una expectativa que se ajusta al interés que despiertan los primeros compases. Pero ahí queda la cosa. Lo que hubiese tenido que ser retrato cruel de unos seres desvalidos se diluye en puro divertimento efectista que no convence ni a los mismos actores.

(Crítica teatral publicada en el diario Ultima Hora)

Categorías:UH Etiquetas:

Tres hombres y un cuadro

26 Diciembre, 2008 emiligene Deja un comentario

Arte, de Yasmina Reza.Director: Eduardo Recabarren
Auditòrium, 25 de diciembre

Alta comedia postmo en blanco y negro. Triángulo (¿amoroso?) en torno a la amistad, a partir de una anécdota que durante una larga primera parte ampara una crítica radical, pero facilona, a la pintura moderna. Al arte de firma para nuevos ricos convertidos en expertos de pacotilla. Y de regalo, una crisis familiar aportada por el tercero en discordia, un tontorrón que todavía no ha podido deshacerse de la dictadura materna: ingredientes todos ellos que apuntan a una sicoterapia de grupo.

Por eso apenas hay acción sino mucho diálogo. Poco argumento y mucho texto: dime qué opinas de mí, el juego de la verdad escenificado en profundidad. Pero no hay tragedia, ya lo dijimos, aunque siempre se roze el sufrimiento; se impone desde el principio un tono ligero de comedia que hace más llevadero este exhaustivo sicoanálisis que enfrenta a dos amigos que se comportan como si hubiesen sido pareja de hecho. Una obra que podría resultar farragosa se salva y triunfa gracias dos recursos: la escenografía y la interpretación, ambas igualmente sofisticadas. Iluminación impecable para crear y distinguir ambientes al tiempo que marca una referencia exquisita donde pueda desarrollarse un ejercicio de introspección sin interrupciones: la casa siempre está limpia y aseada, acondicionada para discusiones de salón.

En cuanto a la interpretación, tres actores que abusan del registro amanerado, en especial Luis Merlo. Pero que justamente por lo mismo, llenan con sus voces y gestos, incluso con sus silencios, un escenario sin centros de atención: todo para los actores. La obra gusta gracias a ellos y sus excesos y virtuosismo verbal: algunas de las intervenciones de Merlo fueron aplaudidas como se hace en las arias de ópera. Lástima del final, un epílogo que en vez de rematar con brillantez una exhibición de ingenio es más bien una coletilla anticlimática.

(Crítica publicada en el diario Ultima Hora)

Categorías:UH Etiquetas:, ,