Buenas intenciones
L’Adoració dels tres Reis d’Orient, de Llorenç Moyà. Taula Rodona. Dirección: Patricia Trapero
Ses Voltes, 6 de enero
Mejoró mucho el sonido, poderoso, casi atronador, y estable hasta poco antes del final. Apenas hubo acoplamientos ni pérdidas, justo la edición que más pérdidas de texto registró. Y no por falta de un maestro de ceremonias pendiente en todo punto del desarrollo del diálogo sino por pequeños problemas de concentración que se fueron contagiando y a los que se añadió la dispersión acústica de los helicópteros celebrando la Pascua Militar. Curiosamente, los lapsus y despistes cayeron de parte de algunos protagonistas cuando en otras ocasiones atacaban con más frecuencia a un que otro secundario disminuidos por la discontinuidad de sus intervenciones.
Pocas novedades en todo caso en esta ceremonia festiva que parece haber encontrado una fórmula exitosa, como si la rotación de actores fuese suficiente novedad y absorbiese gran parte del reto artístico. Las famosas morcillas se han enquistado en el tópico (corrupción y cemento o paz y solidaridad) y este año fueron todavía menos punzantes y concretas que en anteriores ocasiones; Miquela Lladó asumió el protagonismo en este sentido, quedando la mayor parte de personajes al margen de tal contribución, la que sin duda es uno de sus principales atractivos.
En cuanto a la interpretación, el rey Herodes hizo de malo malísimo de forma convincente, aunque no pudimos disfrutar completamente de su registro más cruel y retorcido por la cantidad de interferencias que acabaron imponiendo un tono distendido a su actuación, cerrada con un emocionante final. La Sibil.la en clave de bossanova añadió también una nota light anticlimática, dominante en esta edición. Muy bien los pajes en su rol chispeante cargado de complicidad, frente a unos Reyes ceremoniosos aunque exquisita dicción. Un diablo persuasivo fue la mayor novedad.
(Crítica teatral publicada en el diario Ultima Hora el 7-01-09)







Comentarios recientes