Gaza no existe

Menos todavía que otros tantos desastres humanitarios que de tanto en tanto golpean el planeta. Existe, sí, en los informativos, en los telediarios, las crónicas, los debates, artículos y todo tipo de declaraciones, mucho más que los terremotos, guerras tribales o matanzas étnicas que destruyen a miles de civiles inocentes.
Pero Gaza se ha convertido en asunto de Estado, en tertulia de salón. En excusa y termómetro (“yo me he mojado más que tú” reta ZP a Rajoy como sin fuese cosa de partidos y portadas) La información y la consiguiente movilización solidaria quedan sepultados ante el grito y el recordatorio de afrentas anteriores. Gaza hoy es coartada para que unos y otros expliciten todavía más su postura anterior al conflicto: a favor o en contra de una determinada política (pro occidental o no), de una determinada religión (musulmana o no), de un determinado país (EEUU o no) Discusiones baldías y enquistadas, egoístas por cuanto dinamitan los poquísimos puentes que permitirían algún tipo de solución negociada.
Desapareció la URSS y se acabó aquella guerra fría pero hemos vuelto a dividir la Humanidad en dos bandos. Siempre los buenos a un lado y los malos enfrente. Ahí está de Juana Chaos alineándose contra Israel, como si el terrorismo creae lazos que apuntan a la IV Internacional. Imposible hablar porque cada dato, cada argumento, radicalizan todavía más al enemigo.
Quizás la barbarie nazi esté demasiado cerca y el Holocausto sigue ahí, como tantas decisiones (dividir Palestina en dos) que cerraron en falso la segunda Gran Guerra, el reino del Horror que hemos heredado.







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