Amar a España
Leo, en un estudio encargado a la agencia Sigma 2, que entre los 20 españoles más odiados por los propios españoles figuran vagos, delincuentes y gente guapa del estilo de Julián Muñoz, Ana Obregón o Paquirrín. Hasta aquí, normal. Simplemente, un problema de envidia: todos quisiéramos ser más guapos, meter la mano en lo ajeno o vivir del cuento, sólo que no nos atrevemos. Cuestión de educación y prejuicios, que nos impide sacar el bruto egoísta y narciso que todos llevamos dentro, de ahí que nos desfoguemos crucificando a quienes lo han conseguido. Pero también figuran en la lista negra algunos personajes ajenos a esta tipología, lo que obliga un análisis bien distinto.
Aparecen entre los 20 más despreciados Laporta, Ibarretxe, Montilla y Carod-Rovira. Casualmente, los cuatro son de alguna forma líderes en sus comunidades autónomas. ¿Se les odia entonces por su carácter periférico, por un nacionalismo que sigue viéndose como perverso desde el resto de España? Podría ser, a cuenta de que el lehendakari es el más odiado de todos ellos, seguramente por su referendum que clarifique si los vascos quieren asociarse libremente con España o quedar dentro como hasta ahora. Cuanto menos se ejerce de españolista, más fobia despiertan. Normal, también.
Pero me queda una duda: ¿quién responde este tipo de encuestas? ¿Será que quedan fuera nacionalistas periféricos, que votan a Ibarretxe o Montilla? O tal vez se establezca un filtro a catalanes y vascos a la hora de preguntarles, por ejemplo la condición de sentir los colores de España. En cualquier caso, los resultados de la encuesta son contundentes: los dirigentes nacionalistas son una especie al mismo nivel que delincuentes y vagos.
Artículo publicado en Ultima Hora el 29/07/08







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