Si cumples 100 años…
Me encuentro con una antigua amiga. Espera el bus para ir a visitar a su padre.
-Ya ha cumplido 100 años- me dice
Y después me entero de que casi ha perido la vista, es medio sordo, se rompió la cadera y va en silla de ruedas. Pero manda más que nunca, y se muestra preocupado y exigente.
-¿Quién me cuidará cuando te mueras?- les pregunta a cada uno de los familiares que acuden a visitarle y atenderle.
Como ninguno de sus hijos y nietos parece que puedan aportar suficiente garantía, le recuerdan que acaba de tener una nieta. Pero el centenario no se da por satisfecho:
-¿Y si le pasa algo antes de hacerse mayor?
Y me quedo pensando que superar los 100 debe otorgar una especie de pasaporte a la inmortalidad. Un estatus único, al que pocos pueden acceder y mucho menos comprar: ¿cómo no contemplar al resto de mortales con indisimulado paternalismo?







Comentarios recientes