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Archivo para la Categoría "ideas"

Ni en junio ni en septiembre

8 Noviembre, 2009 emiligene Deja un comentario

Ahora resulta que Justicia y Educació tienen criterios opuestos sobre el derecho a examinarse en septiembre los alumnos de ESO. El Tribunal Superior dice que todos pueden ejercerlo, mientras que la Conselleria decía que sólo los que hubiesen suspendido menos de 4 asignaturas en junio. Y como sucede en estos casos, unos están encantados con la revocación del decreto y otros a rabiar. Otro casus belli en la batalla (valga la redundancia) perdida de la educación secundaria, cargada de un fracaso escolar que nadie sabe cómo atajar. Otra polémica inútil, otro frente abierto en una herida que sangra desde hace años sin que nadie se escandalice. Mientras, en cualquier instituto un montón de alumnos faltan a clase, llegan tarde, no han hecho los deberes, se les han olvidado los libros o el cuaderno, repiten curso y siguen suspendiendo siete, ocho o diez asignaturas. Y no pasa nada. Simplemente porque no está prevista esta situación que se repite tropecientas veces al día. No hay multas para padres que se despreocupan de la educación de sus hijos ni castigos para estos si no cumplen con las normas. En todo caso, una gestión informal del conflicto que raras veces puede superar la tasa de la supervivencia. El fracaso escolar no está sólo en las cifras vergonzosas de suspensos y abandonos sino sobre todo en la mentira en que se envuelve al preadolescente, haciéndole vivir que la infracción es impune porque en su estatus sólo valen los derechos. Educamos en la irresponsabilidad para un mercado de trabajo cada vez más exigente. Quizás es lo que se pretende: producir mano de obra basura.


Artículo publicado en el diario Ultima Hora

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Florentino

28 Octubre, 2009 emiligene Deja un comentario

El hombre es el único animal que necesita tropezar dos veces en la misma piedra. Dos, tres o las que haga falta. Nos gusta, de la misma forma que los asesinos vuelven al lugar del crimen para que puedan pillarlos o como seguimos creyendo en paraísos perdidos. Los divorcios no aportan la felicidad prometida pero nos seguimos separando. ¿Para qué? Para repetir los mismos errores. Necesitamos de estas segundas oportunidades, ahora que no creemos en la redención de los pecados (¿ qué es esto?), para borrar el paso con un goma mágica que reescribe la historia, nuestra historia.

Repetir los mismos errores es una estrategia para engañarnos y hacernos creer que lo que pasó no sucedió: algún problema técnico (siempre ajeno, nunca salimos en nuestra propia película) impidió que las cosas saliesen como debían. Y ahí estamos, dispuestos a repetir la escena, aunque con distintos personajes porque el tiempo no perdona y cambia los decorados sin pedirnos permiso.

Florentino Pérez salió por la puerta falsa, pero ha vuelto por la puerta grande en olor de multitudes que lo aclaman (de nuevo) como salvador. No sólo él repite capítulo sino los miles de aficionados que necesitan retrotraerse a la oportunidad perdida. Mismos errores: fichajes multimillonarios, ausencia de equipo, lesiones, defensa errática. Y reaparecen las primeras críticas, las de aquellos que ahora resulta que ya lo sabían. En realidad, lo que hacen es preparar la alfombra para la tercera reencarnación de Florentino, cuando regrese prometiendo regenerar el mejor club del mundo.

Artículo publicado en el diario Ultima Hora (27 octubre 2009)

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Estaciones

18 Octubre, 2009 emiligene Deja un comentario

castañas

Los buñuelos humean en cada vez más pastelerías y bares que hacen el pasillo a la fiesta de las vírgenes: vuelven las tradiciones, descargadas de contenido, para celebrar el final de la Historia. Todo es lo mismo en esta ceremonia de la confusión que supera las más radical de las democracias. Las castañas no tienen por qué ser pilongas ni siquiera gallegas, reducidas a un capricho como el de los caquis o las chirimoyas. Quién patea los senderos en busca de ‘gínjols’ o ‘arboces’ si en algunos mercados podemos encontrar maracuyás y mangos. Es cierto que todavía hay sabios domingueros que conocen la cartografía de las setas, pero a la mayoría nos parecen baratas las que venden ¿valencianas? a 8 euros. Y si no, ahí está el champiñón de todo el año y las gírgoles congeladas. Decae el sol, y las nostalgias otoñales no encuentran sitio en un paisaje urbano saturado de plan E: hoy no queda tiempo para contemplar el paso de las estaciones y asombrarse de su espiralidad. Cada año en el mismo sitio pero un poco más arriba o más lejos. El mundo globalizado impone una producción, pero sobre todo un consumo, sin interrupción: el mercado todo lo iguala, por mucho que no guste a los sindicalistas de profesión. Llegan las clementinas sin que estemos seguros de si son mandarinas, unas y otras sin pepitas. Como la uva, que ya otea la consumación del Año Nuevo. Y el tomate falsamente de ‘ramallet’. No queda apenas nadie en los campos que mantenga una sabiduría de la Naturaleza en transición al cultivo intensivo y transgénico. Para esto hicimos la Revolución.

Artículo publicado en el diario Ultima Hora

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El cuerpo y el coche

14 Octubre, 2009 emiligene Deja un comentario

¿Recuerdas con nostalgia el coche que un día dejaste por viejo o dañado para cambiarlo por uno mejor? La mayoría (siempre hay fetichistas) casi lo hemos olvidado.
“Es sólo un coche, una máquina”, dirás.

Pero a veces se me ocurre que los coches que usamos son algo parecido al cuerpo, a nuestro cuerpo. Me refiero por supuesto desde la perspectiva de la reencarnación.
Los coches (útiles mientras cumplen su función) se parecerían a los cuerpos que vamos usando en sucesivas vidas, adoptados en función de un plan que todavía se nos escapa.

Y este paralelismo explicaría la paradoja: es un simple vehículo que sin embargo condiciona y posibilita el desarrollo de nuestra vida cotidiana.
Más paralelismos: estas personas que le dedican tiempo, dinero, energía y hasta amor a tener el coche en estado de revista permanente, como si lo hubiesen promocionado de medio a fin, de la misma forma en que nos ocupamos del aspecto de nuestro cuerpo (cirugía, gimnasio, dieta…) elevado a la categoría de objeto de culto.

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Regreso a Peter Pan

20 Septiembre, 2009 emiligene Deja un comentario

tercera edad

Cada generación está marcada por un conjunto de valores y experiencias que determinan su perspectiva de la vida. Por ejemplo, la de mis padres estuvo condicionada por la guerra, la escasez y el autoritarismo nacionalcatólico. Tanto que años o décadas después de haber desaparecido estas realidades, ellos seguían manejándolas como referencia cotidiana. Definir a las generaciones actuales es más difícil por aquello de que siempre cuesta más definir lo que nos resulta cercano.

A pesar de ello, muchos aventuran que los jóvenes de hoy día están condicionados por el consumismo inmediato que ha marcado su infancia y que los hace débiles para esfuerzos sostenidos pero al mismo tiempo aptos para esta economía neoliberal de contratos basura y trabajo precario. Por otra parte, las señas de identidad generacional tiene su propia diacronía. Los viejos de ahora se diferencian de los de antes en su voluntad de autonomía personal.

Hablando de vejez, perdón, de tercera edad, mi generación parece tener algunos problemas para asimilarla. Tal vez porque es la primera en la Historia de la Humanidad que no contempla la jubilación como un fin sino como un principio. El fin del ciclo de la madurez abre las puertas a una segunda juventud, ajena por definición a la experiencia de la vejez y sobre todo de la muerte. Mis coetáneos y yo llegamos a los 60 sin conciencia de la muerte, con la misma inocencia inconciente que la de un niñato. No queremos morir simplemente porque nos han estado entrenando para gastar más en viajes, academias y centros de ocio como no les pasó a nuestros padres. Morir no entra en nuestros planes.


Artículo publicado en el diario Ultima Hora (10 febrero 2009)

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I love mama

12 Septiembre, 2009 emiligene Deja un comentario

Resulta que las mamás siguen estando ahí, ajenas al descrédito de las ideologías, el desprestigio de las instituciones y la crisis generalizada de los pocos valores (comprar un coche nuevo, ir al gimnasio) que todavía sobreviven en nuestro viceprimer mundo. Cayó el muro de Berlín y se completa el mapa genético del arroz pero las mamás siguen al pie del cañón de una guerra sin enemigos declarados. Sin competencia.

Otra cosa es la discriminación laboral sobre la que parece extenderse un vergonzante pacto de silencio, sólo interrumpido por declaraciones retóricas que ya forman parte del discurso asexuado de la igualdad de oportunidades, decidida por decreto no de ley y administrada en cuotas imaginarias. Las mujeres cobran menos y trabajan más, tienen sus carreras profesionales sembradas de vallas antipersona, tan explosivas como sutiles, y siguen monopolizando, sin su consentimiento, trabajos como el servicio doméstico, pero no hay señales de que esto vaya a cambiar por mucho que los varones importantes del mundo imiten el gesto puntual de Tony Blair de disfrazarse por unos días de Mrs. Doubtfire.

Las mamás no ceden un espacio incómodo en una época difícil, convencidas de que los papás, ahora que están tan ocupados en su supervivencia como especie, se contentan con perder batalla tras batalla y con pagar sus retrasos y descuidos. Desde que no son tan necesarios económicamente, los papás han quedado en descrédito y se baten discretamente en retirada.
Por esto es importante que las mamás estén siempre localizables. Regálale el móvil si no quieres encontrarte un día, como un tonto, perdido en el mundo, sin tener a mano la única seguridad que te queda: su cordón umbilical inalámbrico.

Artículo publicado en el diario Ultima Hora

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Chinos

12 Septiembre, 2009 emiligene Deja un comentario

Nos encontramos japoneses en las calles de cualquier ciudad europea cargados con su cámara, nuestros niños devoran mangas japoneses en forma de pokemanía, series de dibujos animados o comics, tenemos como mínimo tres electrodomésticos de marca japonesa en casa, y quien más quien menos tiene un amigo de un amigo japonés, de estos que se plantan por nuestra geografía durante un curso para completar su formación mimética de lo occidental. Todas ellas referencias concretas y materiales que nos acercan, con nombres de marcas o rostros de turista, al mundo japonés.

Pero el chino permanece en la dimensión mítica. Todavía sudamos tinta china o amenazamos a nuestro enemigo familiar con una tortura china. Decimos de una persona sin prisas que tiene una paciencia de chino o desahogamos nuestro estrés dándole a las bolas chinas. Si te cuentan una trola, la definimos como cuento chino, y la mayoría de niños conocen y cuentan chistes del tipo “los pelos de Culo”, “oh, no, otla vez aloz” o “había mil chinos escondidos en la copa de un árbol”. Delincuentes y mafiosos recurren al apodo de Chino, una china forma parte del argot de la droga. A los ojos rasgados los llamamos achinados, todavía nos acordamos de Fumanchú y hay pocos paisajes tan familiares como la muralla china. No hay ciudad que no tenga su barrio chino, y a menos de cien metros seguro que tenemos un restaurante chino.

Tan cerca y tan lejos, porque seguimos recitando que la tercera parte de la población mundial es china o que tienen la bomba atómica, como si fuese una anécdota literaria o un tópico sin sentido, tal vez deseosos de que esta fantasía peliculera no se convierta pronto en realidad.

Artículo publicado en Ultima Hora

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Avisar al técnico

12 Septiembre, 2009 emiligene Deja un comentario

Todos los médicos (menos el mío) aprenden, además de un sinfín de nombres de huesos, productos farmacéuticos y cosas así, a escribir con letra ininteligible y a contratar una secretaria encargada de concertar citas que invariablemente obligan a los pacientes a una espera imprevisible; es una forma sutil de recordarnos que nuestra salud está en sus manos, y a ver quién es el guapo que rechista cuando lleva una hora de retraso sobre el horario previsto y se ha leído todas las revistas del corazón, sabiendo que su propio corazón (o estómago o riñón) está en juego.

Los mecánicos (menos el mío), que por cuestión de estatus no incorporan a su taller una sala de espera ni secretaria con bata, usan una técnica alternativa, que consiste en no saludar ni darse por enterados hasta que no ha pasado un buen rato, recordándole así al cliente que su segundo cuerpo, el coche, depende de él.

Los técnicos (de lavajillas, microondas, teclados o baldosas) se han incorporado con fuerza al escalafón y lo cobran directamente en la factura. Ejemplo reciente: a una conocida mía le funcionaba mal la nevera y avisó al técnico, el cual, después de un examen de pocos minutos, le cobró 15.000 pesetas dejando el electrodoméstico tal cual porque no tenía reparación posible. No sé si se ha fijado en que cada vez hay más técnicos pero anécdotas como la anterior explican su crecimiento, y la historia no ha hecho más que empezar. Por esto, si usted es seguidor de la filosofía horaciana de la vida tranquila y retirada, en vez de buscarse una casita en el campo con ovejitas expuestas a algún nuevo virus, mejor evite a los técnicos. O hágase técnico de lo que sea.

Artículo publicado en el diario Ultima Hora

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El yerno de Elvis

5 Septiembre, 2009 emiligene Deja un comentario

Michael Kackson Elvis Presley

Homosexual torturado, quiso ser papá y por eso alquiló vientres y bodas para ser un padre normal, él que fue un hijo abusado. Uno de los matrimonios lo incluyó en la genealogía de Presley, él que ya era el rey, lo mismo que compró los derechos de las canciones de los Beatles: fagocitar como forma de apropiación. Trágica negación de uno mismo: no era negro, no era gay, no era hombre. Neverland.

Su muerte rocambolesca descubre más datos sórdidos: apenas pesaba 50 kilos y su cuerpo estaba cosido por las heridas de una cirugía compulsiva. No comía sino que se alimentaba de fármacos con los que defenderse de las amenazas de la realidad. Michael Jackson personifica de manera casi canónica la postmodernidad que vivimos desde hace tres décadas: culto al cuerpo, que se convierte en templo y refugio contra todas las paranoias (del cambio climático al sida).

Capitalismo sostenible, como el modelo anterior era el desarrollo infinito, la ilusión de un crecimiento ilimitado, el que personificó Elvis en su gordura y sus excesos. El rey del rock murió desbordándose a sí mismo, el rey del pop ha muerto devorándose a sí mismo. Ambos prematuramente porque son caras de la misma moneda, de la misma sociedad desquiciada que juega con las drogas y el dinero. La bulimia presleyana del consumo desaforado frente a la anorexia jacksoniana del paro y la recesión. Dos reinados de trágico final, que expresan una misma profunda insatisfacción, seguramente la nuestra. Sus canciones han sido, son, la banda sonora de nuestro (des)consuelo.

Artículo publicado en el diario Ultima Hora (8 julio 2009)

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Sanfermines

5 Septiembre, 2009 emiligene Deja un comentario

sanfermines

Razonamiento imposible, como cuando uno topaba con/contra el muro sacrosanto de la tradición. No hay debate en torno a las corridas y los encierros. No hay argumentos a favor de la crueldad contra los animales o el peligro de muerte contra las personas. La estética de la fiesta, la emoción de la carrera, la magia del rito, la adrenalina. Y a su alrededor, una capa de poesía y trascendentalismo como la que rodean a las pocas instituciones que todavía no han sucumbido al efecto devastador del capitalismo consumista.

Los toros resisten gracias a la bravura de sus fans, capaces de movilizar una masa internacional de creyentes concentrados en la iglesia taurina de Barcelona, como desagravio a la declaración de ciudad atea. Efectivamente, no hay diálogo ni análisis en cuestiones de fe. Sólo dogma, y en todo caso la tragedia de algún muerto que certifica la cantidad de sentimientos que arrastra. Los muertos en combate añaden leyenda y refuerzan el mito, la grandeza del espectáculo. Arena, sol, las cinco de la tarde.

De Hemingway a Lorca, la literatura se alineó con los toreros y su mística como ejercicio de solidaridad: a los intelectuales siempre les ha gustado apadrinar alguna causa iletrada. Pontificar, dar voz a los guerreros. Sánchez Dragó, por ejemplo, insiste todavía hoy en trabajar esta pátina de premodernidad, tolerada en una época como la nuestra que es puro eclecticismo. Los pro y los anti gozan del mismo espacio, porque unos y otros son ciudadanos consumidores con plenos derechos. El debate quedará así desactivado. Sólo queda recoger los cadáveres y vender el reportaje.

Artículo publicado en el diario Ultima Hora (15 julio 2009)

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