Florentino
El hombre es el único animal que necesita tropezar dos veces en la misma piedra. Dos, tres o las que haga falta. Nos gusta, de la misma forma que los asesinos vuelven al lugar del crimen para que puedan pillarlos o como seguimos creyendo en paraísos perdidos. Los divorcios no aportan la felicidad prometida pero nos seguimos separando. ¿Para qué? Para repetir los mismos errores. Necesitamos de estas segundas oportunidades, ahora que no creemos en la redención de los pecados (¿ qué es esto?), para borrar el paso con un goma mágica que reescribe la historia, nuestra historia.
Repetir los mismos errores es una estrategia para engañarnos y hacernos creer que lo que pasó no sucedió: algún problema técnico (siempre ajeno, nunca salimos en nuestra propia película) impidió que las cosas saliesen como debían. Y ahí estamos, dispuestos a repetir la escena, aunque con distintos personajes porque el tiempo no perdona y cambia los decorados sin pedirnos permiso.
Florentino Pérez salió por la puerta falsa, pero ha vuelto por la puerta grande en olor de multitudes que lo aclaman (de nuevo) como salvador. No sólo él repite capítulo sino los miles de aficionados que necesitan retrotraerse a la oportunidad perdida. Mismos errores: fichajes multimillonarios, ausencia de equipo, lesiones, defensa errática. Y reaparecen las primeras críticas, las de aquellos que ahora resulta que ya lo sabían. En realidad, lo que hacen es preparar la alfombra para la tercera reencarnación de Florentino, cuando regrese prometiendo regenerar el mejor club del mundo.
Artículo publicado en el diario Ultima Hora (27 octubre 2009)







Comentarios recientes