Las ventajas del partido único
Son muchas, tantas que permiten imaginar en un futuro cercano la desaparición de las cansinas elecciones, reconvertidas en festivas proclamaciones de los líderes designados por el partido. La democracia, como sabemos, es un mal menor que fácilmente deriva en otro mayor si no se administra sabiamente. Pero vayamos por partes. Primera ventaja: reduciría drásticamente el estrés judicial, liberando a los juzgados de infinitos casos de corrupción que ahora los mantienen colapsados. De esta forma, los magistrados podrían dedicarse a gestionar discretamente los asuntos privados de los gobernantes. Segunda: se aligeraría el peso de los periódicos, con lo que mejoraría la reserva ecológica del planeta al tener que talar menos árboles. Ya no vendrían cargados de escándalos, proclamaciones de inocencia y contraacusaciones. Tercera: aumentarían las inversiones en infraestructuras, resueltas sin papeleo de por medio y ejecutas en tiempo récord. Cuarta: daría trabajo a un ejército de intermediarios, todos los que se necesitarían y más para reparar, reconducir, adaptar y completar las infraestructuras citadas anteriormente: la cadena trófica se multiplicaría sin encontrar obstáculos. Quinta: ahorraría discursos farragosos, cuya energía se invertiría en acciones resueltas sin complejos ni timidices. Sexta: mejoraría el nivel de vida de la familia numerosa, esta larga lista de subsecretarios, jefes de departamento, delegados y otros cargos de confianza, que de esta forma no tendrían que esconder sus ahorros en botes de ColaCao ni disimularlos entre facturas destinadas a decorar mansiones compradas con amor. En fin, para qué cansarles: son tantas las razones para abominar de pactos, coaliciones, crisis y gobiernos en minoría, que no me extraña que usted y yo sigamos votando al partido de toda la vida.
Artículo publicado en el diario Ultima Hora







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