La lista más votada
Por qué será que los partidos reclaman que le corresponde gobernar al partido más votado, sólo cuando este partido es el suyo. O viceversa. Ahí está el PNV insistiendo en este derecho metafísico que no le ha impedido gobernar en distintas corporaciones locales y autonómicas sin ser el partido que obtuviese más votos. O ahí está el PP reivindicando que el PNV no tiene por qué gobernar aún siendo el partido más votado, cuando hasta hace nada despotricaba contra la fórmula balear que había aparcado al PP siguiendo una fórmula parecida a la que ahora está dispuesto a poner en práctica en el País Vasco. Será que cada región, municipio, aldea, autonomía o junta de vecinos tiene libertad para aplicar la filosofía (sic) del partido según le convenga, o sea según le interese. Ahí está el sátrapa Touriño, descabalgado del gobierno gallego -dicen- por pasearse en un Audi de lujo que era un escupitajo al pueblo en paro, o al menos eso es lo que repitió el PP de allá, sin referirse al Audi oficial igualito de Camps o Ruiz Gallardón. En unos casos, aceptar regalos de corruptos es un escándalo, pero en otros un hecho irrelevante. Depende, otra vez, de si afecta a mi partido o al otro. Camps salió casi de madrugada y rodeado de su plana mayor a clamar contra las imputaciones de corruptelas, apenas unas horas después de que se hubiesen publicado, pero ahora que se ha confirmado lo de los trajes, no parece tan dicharachero. Cuestión de estrategia. Si no ganamos un referéndum, pues se repite al cabo de unos meses, como hizo Chávez, hasta ganarlo, qué caramba.
Artículo publicado en Ultima Hora (10-03-09)







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