OSB, pupurri para todos los públicos
O.S.B. Obras de Carter, Reinecke, Sarasate, Enesco, Chaminade y Rimsky-Korsakov. Director: Philippe Bender
Auditòrium, 5 de marzo
Sin duda, uno de los conciertos más light de toda la temporada y que poco añade al buen nombre de nuestra orquesta y su director todavía titular. Un paseo sin criterio aparente por diversos estilos y épocas, con alternancias y rotaciones de personal que todavía subrayaban más la dispersión del evento, Hubo pues un poco de todo y casi nada de relevante en este remedo de sesión final escolar en la que es obligado que todos salgan a lucir tipo. Ni siquiera la interpretación de la obertura de Carter (el plato fuerte de la velada) resultó contundente, afectado al parecer por este síndrome festivo y superficial que todo lo contagió. Entre distraído y rutinario, el encuentro musical con la orquesta resultó amable y entretenido para buena parte del público, predispuesto a aprovechar cada una de las citas de la temporada. Se lo pasó bien y aceptó de buen grado y desde el principio una invitación sin mayor compromiso ni contenido. Al contrario, el repaso a algunas obras resultó trivial y arbitrario, como la aparición fulgurante de un violinista con muy buenas maneras que limitó su colaboración a la interpretación de una sola obra y además breve. ¿Desapareció, quizás castigado por haber elevado el tono de la celebración? El resto fue un pupurri de obras para faluta y orquesta, ejecutas con la corrección académica que se presupone y sin mayores profundidades. La solista aportó su pizca de virtuosismo y de sonido con muchos quilates de oro. En fin, el Capricho español casi significó el broche a una actuación que redujo al mínimo su duración habitual. Será por aquello de que lo discreto, si breve dos veces pasable, así nos quedamos medio satisfechos de haber salido del concierto a una hora más que civilizada.
Artículo publicado en el diario Ultima Hora







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