La vida lluny dels poetes

La vida lluny dels poetes, de Josep Pere Peyró. La invenció. Director: J.P.Peyró
Teatre Principal, 14 de febrero
Híbrido de Visconti y Bioy Casares, todo ello trasladado a la Mallorca mítica de los pintores que la dignificaron a principios del siglo pasado y con algún que otro salto a la crisis financiera que nos está embargando el ánimo y las nónimas. Seductora escenografía, cuidadísima, brillante como es habitual en los montajes de Peyró, jugando con maestría con la iluminación para crear escenas memorables que se nos quedan en la retina. Mucha y buena plástica, al servicio sin embargo de una dramaturgia algo plana. Apenas hay desarrollo y los personajes quedan atrapados en el tiempo detenido que no sirve para que podamos conocerlos mejor ni para que se nos muestren en un plano más cercano. Permanecen lejanos y distantes, arquetipos repitiendo su rol en un diálogo que se eterniza sin conseguir transmitirnos el horror de la ideología nazi ni el desprecio por sus líderes. Caricaturas, que incluso a los personajes “buenos” les perjudica: el deterioro del pintor y el chelista puede ser recibido como claudicación. El componente crepuscular, pues, resulta excesivo. No pasa lo mismo con la invención de Morel, este personaje intruso (estupendo el casting) que aporta al montaje el carácter sorpresivo que la acaba salvando. El juego dentro del teatro, la intersección de niveles temporales y la dulce melancolía que desprende el amor imposible: estos son los elementos que añaden puntos de interés a una historia que se estaba ahogando en una tensión cada vez más artificial. Tampoco acaba de funcionar el papel del autor, prescindible precisamente porque el espontáneo que se ha colado en la obra para poner orden lo suple con ventaja. El intruso es el elemento vital y casi canalla que rompe la pomposa lógica de la aristocracia nacionalsocialista, aunque el texto no le deje más opción que recrear algunos diálogos y roces para adaptar la situación a su capricho. Comprar por una monedas el III Reich para descomponerlo: ingeniosa metáfora que hubiese merecido mejor remate.
Artículo publicado en Ultima Hora







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