Hawai, Bombay
Vis a vis a Hawaii, de José Luis Alonso de Santos. Dirección: Paco León
Teatre Municipal, 28 de diciembre

Estupendo el casting y sólido el texto. Excepto algún desajuste como la referencia final a un pederasta verbalizada en términos compasivos contrarios a la conciencia social actual, el desarrollo de la situación está guiado con mano maestra: ahí es nada mantener la atención de una historia que transcurre en el interior de una celda. Buena conducción del ritmo y dosificación magistral de las sorpresas que rompen la previsibilidad de un guión que en vez de hacerse monótono resulta entretenidísimo. Comedia original que remezcla registros de thriller, sociales y hasta románticos y que basa gran parte de su fuerza en la ambigüedad de unas situaciones desveladas a cuentagotas y jugando con el espectador a proporcionarle pistas falsas.
O no. Historia tierna de un inocente obligado a atravesar un calvario de accidentes y equívocos, que lo convierten en gafe entrañable: nunca un delincuente nos había resultado más cercano. Decoración y escenografía justas, para la recreación de un ambiente entre sórdido y emotivo donde los personajes viven su particular romance con la mediocridad. Buena dirección, con unos actores que parecen haber asumido su papel con la más entusiasta de las convicciones. Conversaciones fluidas, diálogos naturales, sin caer en la sobreactuación ni en la afectación a la que fácilmente hubiesen podido sucumbir.
Duelo actoral librado entre un Joan Bibiloni con muchas tablas y el registro cómico que tan bien sabe manejar, y una Lina Mira que administra con inteligencia las sucesivas identidades que incorpora su personaje. La guinda, Toni Gomila, un bufón incontestable y eficaz. El público se deja llevar desde el principio a través de esta peripecia que se transforma a medida que se complica, y mantiene la atención hasta el final, gracias a la consistencia de un texto construido con habilidad profesional.
Crítica publicada en el diario Ultima Hora









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